DÍA 1 · LUNES, 5 DE JULIO

Zarpamos desde A Pobra al amanecer. La marea estaba baja y el mar en calma, como un espejo.

Íbamos rumbo a las bateas, cerca de Rianxo, cuando algo apareció entre la niebla.

Una isla a lo lejos que no figuraba en los mapas.

Oscura. Cubierta de bruma.

El viejo Laxe, nuestro patrón, se quedó blanco al verla.

Con el rostro desencajado solo alcanzó a susurrar:

— No puede ser…

Nadie entendió a qué se refería.

Y seguimos navegando.

DÍA 2 · MARTES, 6 DE JULIO

Algo extraño está pasando desde que vimos esa isla.

Xurxo, el más joven de la tripulación, dice que anoche escuchó pasos en la cubierta y sintió como si alguien lo estuviese vigilando.

Dice que salió a mirar, pero no había nadie.

Solo oscuridad. Solo mar.

La isla sigue ahí.

Intentamos alejarnos, pero cuanto más navegamos… más cerca parece estar.

Además, nuestras redes salen vacías.

Ni un solo pez. Nada.

Nunca nos había pasado algo parecido.

Es como si toda la vida del mar hubiese huido.

DÍA 3 · MIÉRCOLES, 7 DE JULIO

Esta noche ocurrió algo peor.

Xurxo desapareció.

Lo buscamos por todo el barco. Pensamos que habría caído al mar.

Pero al amanecer… lo encontramos en su hamaca.

No recuerda nada.

Está pálido. Débil.

Y apenas habla.

La isla ya se distingue entre la niebla.

DÍA 4 · JUEVES, 8 DE JULIO

Hoy el patrón habló por fin.

Dijo que su abuelo pescador ya le había advertido de algo así cuando era niño.

Que en estas aguas, a veces, aparece una tierra que no debería existir.

Una isla que el mar oculta durante años.

 Según su abuelo, esa tierra no es una isla cualquiera.

Es el lugar donde la Santa Compaña cruza al mundo de los vivos.

Dice que la Santa Compaña es una procesión de almas en pena.

DÍA 4 · CONTINUACIÓN

 Espíritus que no encontraron descanso.

Pero nunca caminan solas.

Necesitan a un vivo.

Alguien condenado a guiarlas cada noche hasta que su cuerpo ya no puede más.

 Y entonces… buscan a otro.

Nadie dijo nada después. Pero todos entendimos lo que le estaba pasando a Xurxo y nos preguntamos quién de nosotros sería el siguiente.

Esa noche nos fuimos a dormir aterrorizados.

DÍA 5 · VIERNES, 9 DE JULIO

El patrón dice que ya es demasiado tarde para nosotros.

La isla está demasiado cerca.

Pero antes de que caiga la noche me pidió que dejara esto escrito.

Si alguien encuentra este diario y sentís que la Santa Compaña está cerca…

no os quedéis en este barco sin hacer nada o os alcanzará.

Laxe dice que existe una forma de escapar.

Pero antes tendréis que abrir el cofre de Lendas da Curota.

El patrón dejó aquí el primer paso, pero no lo escribió como una cifra.

Recordad bien lo que nos contó esta noche:

DÍA 5 · CONTINUACIÓN

Antes de contar velas, campanas o piedras, mirad lo que este diario guarda sin palabras.

Tres señales viajan atadas al mismo hilo: una gobierna el rumbo, otra detiene la nave y otra no pertenece al mar.

Solo la que no sirve para navegar puede despertar el primer cofre de Lendas da Curota.

Cuando lleguéis a Playa Cabío, buscad el casco del guerrero dormido. Tras esas rocas con forma de casco, veréis las piedras que lo derribaron…

Si entendéis estas palabras… encontraréis la combinación. 

Y si lográis abrirlo… tal vez aún podáis escapar.

La Santa Compaña camina de nuevo. Os han visto y comienzan a perseguiros.

Pero hay una forma de escapar de ella, se os irán dando pistas para que podáis huir.

Este diario contiene la clave para abrir el primer cofre del baúl, huye hacia playa Cabío, allí hay algo que más adelante necesitarás.